Recuerdo de Lando

Publicado: 2010-08-20

El martes, por la tarde, de modo inesperado, recibimos la mala noticia de la muerte de Orlando López Videira, el amigo “Lando”.  Una serie de cosas se agolparon en la memoria: estupor, desconcierto, congoja, es cierto, pero también incertidumbre ¿cómo recordar u organizar algunas estampas sobre la historia particular del hombre que se nos había adelantado en la partida? ¿Quién era Lando?

Su biografía oficial lo recuerda probablemente uno de los mejores caricaturistas y artistas gráficos de la Amazonía (lo cual, en rigor, era cierto), dueño de un trazo impecable y un acabado extraordinario.  Pero era también un artista de la sátira. Lando, sin dudad, hacía dibujo satírico, señalando problemas y males de la sociedad, sin  dejar de lado la sonrisa o la carcajada, y demostrando particular interés en observar a los personajes más pintorescos e importantes de las artes, las letras y la política loretana y nacional.

La biografía de Lando era amplia como los sitios donde había paseado sus caricaturas. Era cierto que realizó exposiciones en la Biblioteca de la Municipalidad de Maynas, en la galería de Metasistemas, en la Semana Forestal Nacional, en la Logia Unión Amazónica 5-25 y en la Alianza Francesa-Iquitos, así como había publicado sus caricaturas en el web site amazónico www.delaselvasu.com , en la revista Carta Abierta, sus “Landadas” diarias en La Región y en la sección Especiales del diario Pro & Contra. Pero habían muchas más cosas en su historia que valía la pena destacar, para recordarlo en la plenitud de su creatividad y particularidad.

Algunas imágenes reaparecen cuando recuerdo  la historia de Lando. Por ejemplo, me acuerdo la primera vez que vi sus caricaturas (yo era un chiquillo) en algún Festival del Libro. Recuerdo a todos los personajes de la escena intelectual afinados por su pincel. Desde aquél entonces ya era un personaje singular, que destacaba por su trabajo creativo, además de por su sentido del humor.

Recuerdo también la primera vez que nos encontramos, en alguna reunión cultural de las que son como pequeños oasis en medio del desierto de actividades iquiteñas. Había escrito algo probablemente en el semanario Kanatari sobre la obra de Lando y la oportunidad que tuvimos para departir personalmente me descubrió a una persona muy jovial y bastante afable. El año 2004 coincidimos como colaboradores en Pro & Contra y era muy divertido comprobar que a veces coincidíamos en nuestros apuntes, gráficos o escritos, sobre la realidad iquiteña. Ambos sabíamos que la política y el humor involuntario van estrechamente de la mano en nuestra región.

Pero también recuerdo que en Pro & Contra sus visitas fueron muy constantes. Algunas veces Lando fue requerido para explicarnos sus múltiples conocimientos o creencias sobre fenómenos paranormales y sobre el culto de los rosacruces (del cual era practicante).  Lando creía que siempre había alrededor de nosotros una fuerza sobre natural, una carga de energía que era parte de realidades que no se podían ver o cuantificar, pero era posible sentirlos. Por ejemplo, tuvo siempre una opinión sobre las imágenes del presunto fantasma del Parque Zonal (foto tomada por Douglas Flores)  o de la niña que tomó la foto de un presunto extraterrestre en su celular.

El año 2006, Lando fue invitado a exponer sus caricaturas  en “Portal El Can” ( www.portalelcan.net.) el más importante Portal Hispano de la caricatura, la ilustración, la animación y el humor gráfico, que se complementa mensualmente con la edición en Europa de una revista que adopta su mismo nombre. El Can da cabida a numerosos dibujantes, humoristas y caricaturistas, algunos profesionales, otros, que sin serlo, suponen verdaderos talentos y serán, en un futuro no muy lejano, firmas de reconocido prestigio en el mundo editorial.  A raíz de ello, publiqué un artículo sobre esta incursión del importante artista amazónico. Lando estaba muy feliz. No era para menos.

El año 2005, Lando llegó a la redacción del diario con una cámara fotográfica. Mientras conversábamos de los últimos chistes y el recuerdo de personas, empezó a tomarme algunas fotos. Me indicó que a partir de ellos, empezaría a crear la que sería mi propia caricatura. La verdad, en donde habían pasado rostros tan notables como Ana Varela, Luis Hernán Ramírez, Germán Lequerica, o el Padre Silvino, ahí iba a estar. Extraño y bizarro. El 2006, cuando ya tenía mi blog Diario de IQT, Lando me envió la caricatura, y la verdad fue la cosa más inefable que había visto. Me gustó mucho el apunte, y lo compartí con mis lectores. Lo interesante es que algunos les gustó mucho, casi todos coincidieron que en el dibujo parecía más simpático que en la vida real, y algunos más confundieron la caricatura con el apunte del animador “Loco” Ledgard.

Al año siguiente, Lando fue enrolado como columnista de Diario de IQT y se mantuvo firme, escribiendo sobre rosacruces, platillos voladores, chicas bonitas y, obviamente, publicando grandes caricaturas. El humorista se hizo fan de la blogósfera charapa. Muchos artículos antiguos también los incluyó en su blog “Landocaricaturas” y además mostró un gran recuerdo del imprescindible escritor Germán Lequerica. El último gran tema en que coincidimos fue cuando presentó sus mejores obras en el 1º Salón de la Historieta Amazónica, organizado por el INC Loreto. Su selección fue una de las más interesantes y aplaudidas.

El año 2008, le hice una entrevista sobre diversos aspectos de la revolución digital que ha masificado el consumo del Internet, la proliferación de blogs y su correlato en el desarrollo de nuevas técnicas para arrancarnos una sonrisa o una carcajada. He aquí un extracto del mismo:

Has estado usando el Internet últimamente para dar a conocer tus nuevos trabajos ¿cómo es esta experiencia?

Coincidimos que, en los tiempos actuales, la red de Internet es un canal de difusión multiniveles, que te permite presentar al mundo tu arte. Debo decir que al igual que muchos colegas caricaturistas, ya no tengo “originales” (…) Ahora existen instrumentos tecnológicos ideales para nosotros los diseñadores gráficos, artistas y cualquiera que estemos acostumbrados a trabajar con papel digital. Toda esta tecnología te permite “subir” tus trabajos directamente digitalizados en la PC y desde allí al Internet, con colores brillantes, sin tener que usar como intermediario al scanner, y mostrarlos al mundo a través de paginas web o blogs.

Lando fue un gran amigo, fue un buen caricaturista, fue un terco difusor cultural amazónico, pero sobre todo fue un hombre que hizo de la alegría un vehículo para aquietar su propio dolor. Rió, ante todo, e hizo lo posible para que otros rieran en vez de entristecerse. Eso expresa en pocas palabras la humanidad y el valor de su vida.

Descansa en paz, amigo Lando.