Yo me quedo en casa

Extraño Usuario 2.0: Realizando Búsqueda

Publicado: 2009-08-15

extusu23

Estaba sentada en el asiento copiloto del carro de mi padre. Era un Chevrolet Silverado, con el interior plagado de aroma de pino. A travs del empaado parabrisa observamos el cielo plomizo, mientras por mi cabeza pasaba el enfermizo nombre de Alfa y Omega.

Tu madre esta desesperada dijo mi pap, intranquilo. Mi celular no ha dejado de chillar toda la noche y gast toda mi saliva dicindole que estbamos para irnos a Miraflores.

No hable. Slo qued mirando el cielo plomizo, mientras los enormes paneles de publicidad me distraan.

Cristina, te estoy hablando!

Cllate, pap dije susurrando, con los ojos posados en nios llevando globos de helio. No puedes calmarte?

Calmarme, hija? Ese imbcil te pudo haber violado!

Ya lo s, pap. Es que Emma y Omar resultaron heridos al caer de la escalera

Se curarn, hija dijo a secas, tajante.

Se curarn, hija Pap, Emma se fractur la cabeza y Omar casi muere. Lo que odio de ti es tu presencia desaparecida! Ni siquiera ests en la casa! Y parece que te doy por muerto!

No me hables as, Cristina me call con una voz furiosa, haciendo gestos enfticos por cada tajante palabra. No hubiese pasado esto, si no te hubieras dedicado estar en ese maldito Messenger!

Habl la boca para hablar.

Y cllate que la gente est mirndonos!

Qued sedada con su furia. Mir por el parabrisas y haba personas que nos miraban con aprensin. Las personas se detuvieron a vernos mejor, con caras de entrometidos, distrados por los gestos tajantes de mi padre, mientras el semforo indicaba rojo.

Cuando lleguemos a casa, no le cuentes cualquier tontera a tu madre. Ni de esta conversacin

No le hice caso. Tena mi vista fija en un punto. Cualquiera se pudio haberse percatado. Pero esto me pareci muy raro. Mi padre segua hablndome, pero aquello me mantuvo en un trance.

El hacker nunca se deja ver, pero sus productos s

El emoticon macabro de l estaba ah. Dibujado en un globo amarillo de helio. Flotando sobre la cabeza de un nio que rea descontroladamente.

Cristina

El globo dio una vuelta sobre ella, mientras los ojos me miraban. Mi padre me estaba hablando, pero no le hice caso. Aquel globo me estaba engullendo en un tremendo temor. Mi vista se disip, y tuve en frente un flashback. No estaba agonizando. El globo fue reemplazado por la pantalla roja, con el emoticon.

Sent un silbido en mi odo, que se agudiz. Las personas comenzaron a moverse lentas, sin importancia, yo permaneca hipnotizada por ese globo desplazndose por el aire. Escuch un estallido vidrioso en mi pensamiento atolondrado.

Cristina me llam mi padre.

Me sobresalt, mirndome los brazos llenos de heridas. El semforo segua en rojo, pero el nio con el globo amarillo estaba en la distancia.

Qu te pasa?

Nada respond callada. Aquello desvaneci mi repentina furia hacia mi pap.

Todava mi vista estaba impregnada por la coloracin roja de las pantallas. Como si hubiese visto un punto rojo durante mucho tiempo y despus se quedar presente en la vista, despus que aquel punto desapareciera.

El semforo rojo se puso en mbar. Quisiera verte Y luego en verde. Los carros revivieron y fueron reyes de la pista. Mi pap no habl. Solamente se qued mirndome de reojo, asustado, circunspecto, enojado.

Mi celular son dentro de un rato. El identificador deca que era mi madre. Mi padre bot un bufido de impaciencia.

Hola, hija

Mam, no puedes calmarte. Acabas de llamarme hace quince minutos. Y no paraste de llamarnos desde que me despert.

Disclpame, hija. Estoy asustada de que te pase algo. Pasaron tu caso por el noticiero

Qu?

Qu dice tu madre?

Tap el auricular.

Mi caso sali en los noticieros.

Qu! Tan rpido se enter la prensa?

Y cmo estn tus amigos, Cristina? pregunt mi madre con un tono lastimero.

Estn graves, mam. Realmente graves levantando la voz para que mi padre escuchara. Bot otro bufido de tremenda desaprobacin. Emma esta con una fractura en la cabeza y Omar tiene una nariz totalmente rota.

Ay, me muero! dijo mi madre, con su frase caracterstica de ella.

Y ya lo encontraron?

Hemos hablado con la polica. No han llegado a identificar al sospechoso por nada. Sali algo en las noticias?

Anunciaron tu caso, pero lo bueno es que no te contact la prensa. Hablaron con la polica. Dijeron que estn haciendo una rigorosa bsqueda del sospechoso, porque ya tuvo seis vctimas anteriormente Las chicas del vdeo, pens. Contactaron con las vctimas anteriores, pero se negaron dar el paradero de las vctimas a la prensa. Lo raro es tu caso, Cristina

Qu es lo raro, mam?

T te salvaste mi madre hablaba susurrando, preocupada, alterada, casi en el taciturno completo.

Cmo que me salv?

Las otras chicas resultaron

Resultaron cmo, mam.

Esto es terrible, hija.

Mam, puedes hablar, por favor baj la voz. Aproveche que un camin ruidoso estaba a lado nosotros. Si no me dices qu pas, me voy a aterrar ms.

Ay, hijita

Habla ya, mam.

Mam...

Fueron violadas. Una de ellas tuvo un hijo Mi ojos se quedaron tiesos. Una result muerta Nadie les vio la cara. Santos Dios, hija. No te enteraste de eso? Profiri un tono molesto.

El cambio de humor fue repentino.

Mam, paro el mayor tiempo en la universidad.

Y en ese programa de la computadora cmo se llama? Missenger, Mosunger

Messenger

Esa cosa Cundo vienes a la casa, voy a hablar seriamente contigo.

Ya soy adulta y no vengas con tus reidas

Una adulta inmadura.

Por favor, mam. No vengas con tus cositas.

No me interesa si tienes veinte aos, hijita enfatizando hijita de manera muy punzante. Pero me di cuenta que an te falta mucho por madurar. No entiendo. Qu hice mal contigo?

No hiciste nada mal conmigo.

Cuando vienes hablamos ya. Chao y colg.

Seguro a mi padre no le falt preguntar qu paso, porque se dio cuenta a travs de mi consternado rostro enfurecido. Se ri. Me irrit. Mir por la ventanilla, con mis padres oponindose contra m y el extrao usuario. Como si fuera cmplice de l.

Llegamos a Miraflores. Con l, todo alrededor cargado de publicidad, personas caminando de un lado a otro, el chorro de agua de la fuente del valo llegando casi al cielo, los cines, las tiendas, los restaurantes, todo formando un adorno lleno de algo contemporneo.

Giramos a la derecha y entramos a otra calle, paralelo al parque Kennedy y la Iglesia. Observ personas sentadas, tomando aire parcialmente fresco, chicos lindos estudiando bajo la sombra de rboles, abuelitas conversando de sus pasatiempos. Me dorm en todo el trayecto hasta aqu. Mi madre no me llam despus de la ruda conversacin. Y lo consideraba rudo por algunas razones tan obvias. Doblamos por la izquierda, entrando a la avenida Benavides. Los altos edificios, considerndolo as, porque jams he viajado a la ciudad de los rascacielos, nos taparon con sus sombras. Hasta ahora esto eran lo ms altos que he visto. El Chevrolet Silverado dobl por la derecha y entramos a la avenida Porta. A diferencia a la Benavides preferencial con su establecimientos comerciales, esta era como una calle comn y corriente, con casas contiguas, como departamentos, adornados de jardines, verjas de entradas y puertas barnizadas. Lo que quedaba era el lujo.

El auto se estacion delante de una casa de aspecto como la casa de los siete enanitos. Blanca, dos pisos, el techo al puro estilo irlands, ventanas con alfeizares y un puerta barnizada con un complicado tallado. El jardn era pequeo, cargado de flores y arbustos, separado por un corto sendero. La verja de entrada era un diseo siempre raro, que nunca le pregunt a mi madre de qu se trataba.

Bajamos del auto. Mi padre puso la alarma con ese controlcito. La puerta barnizada se abri de repente y mi madre apareci. Tena el aspecto cansado, con el rostro ligeramente arrugado. Estaba ataviada con una ropa normal, una blusa con un estampado y unos jeans azules, y unos tacones.

Cuando me vio, vino corriendo hacia m. No enfurecida, sino contenta de verme. Abri la verja y me abraz. Mi padre boto su bufido de impaciencia. Mir de reojo y entro a la casa.

Ests bien, hija?

Estoy bien, mam. Gracias.

Vamos, hija. Entra

Caminamos por el sendero y entramos a la casa. Mi pap estaba sentado en el sof, leyendo el peridico. Mi madre me hizo sentar en un puf de gran tamao, delante de mi padre, mientras se iba a la cocina. Mi casa no haba cambiado. Segua reluciente como siempre. Con ese olor almizcleo, la luz que entra por las claraboyas y muchas otras cosas. La presencia de un computadora era fundamenta y estaba ah, junto a la portentosa chimenea.

La noticia no est en los peridicos. Qu bueno coment mi pap.

Mi madre regres con un vaso lleno de refresco de maracuy. Me la ofreci y yo tom un sorbo. Ella me pregunt toda la historia ahora que estaba mi presencia. Le cont todo, de mi llegada de la universidad, haciendo la tarea en la computadora, descansado revisando mi correo y chateando, y encontrar de repente a ese extrao usuario. Puso un gesto ceudo, llevando una mano al pecho. Lo que siempre hacen las seoras. Cuando entr a la parte de que me vio por la ventana y corre asustada. Mi madre se puso de pie y grit:

Ay, Humberto! Esto es horrible!

Y por qu me lo dices a m, Asuncin? Deberas decirlo a ella apuntndome. Eso le pasa por estar todo el tiempo en ese maldito Chat Y eso no hubiera pasado, sino hubiese estado todo el tiempo ah.

Pap! Estuvo a dos casas de la de nosotros! Crees que tiene que ver algo el Messenger en esto? Ya te dije, no hubiera pasado nada de esto si hubieses estado en la casa.

No me eches la culpa, seorita contraatac mi pap. Bot el peridico al suelo. Tu tienes la culpa por andarte juntando con tarados de la universidad.

Ellos la culpa, pap? Qu tienen que ver ellos en esto? l me estuvo vigilando. No crees que estuvo mucho tiempo antes en el vecindario?

Y cmo sabes eso? pestaeo, esperando mi respuesta. Mi madre se haba quedado ausente, como si hubiese esfumado cuando haba gritado.

Porque busco la lgica, pap!

Pero cmo supo tu direccin?

Cara me paus. Mi madre quiso abrir la boca para hablar y mi padre abri los ojos enormemente. Viste la habitacin llena de computadoras. Acaso no te contaron que era un hacker?

Me puse muy impaciente.

Saben qu?, no voy a soportar que me echen la culpa de todo no quera quedarme callada. Escuchando las acusaciones de mi padre. Tena autocontrol, pero esta vez ya me haba sacado de mis casillas. Si estn aqu para que me apoyen, no voy a aceptar que me pongan como cmplice. Gracias mam por tu bienvenida. Voy a dormir.

Sobr el refresco de maracuy. Lo entregu a mi madre. Y me dirig a la escalera. No voltee a verlos, pero estaba segura que me miraban con ojos penetrantes, lleno de una contrariedad inusitada. Sub la escalera sonoramente, pisando fuerte, retumbando la madera. Llegu a mi antiguo cuarto, entr y me tumb en la cama, mirando el techo. Lo que me gustaba de mi cama era sus sbanas, que te engullan con su suavidad.

Por mi cabeza pas el rostro asustado de mi mam y la expresin ceuda de mi padre. En el techo comenz a dibujarse todo lo que pas estaba recordando, por supuesto, apareciendo la silueta de l con la cmara de mano grabndome. Se dibuj tambin el emoticon de las pantallas y del globo. La cara inconsciente de Emma y la nariz irreconocible de Omar. La bola de cristal surcando toda la habitacin. Era fcil recordar lo que me pas. No me sucedi nada feo como eso en mucho tiempo, despus de presenciar la muerte de hermano.

La luz de la ventana entr con ms intensidad. Tena que ser la diez. No levant mi celular para ver la hora. Slo me quede as hasta que mi celular son. Era un mensaje de Andrea.

Ola, Cristina. Me contaron todo lo que te paso y a Emma y Omar. Todos aqu estn preocupados tambin. Lo siento por no llamarte. Es que estoy muy ocupada, en clase. Chao. T_T

Me qued mirando el mensaje durante un rato. Me quede echada en la cama, sin dormirme. Solamente contemplaba el cuarto. Y durante ese lapso recib muchos mensajes, demasiados.

Cristina? Hija? llam mi mam desde la puerta.

Vienes a decirme otras cosas, mam.

No, hija

Entonces?

Hay dos policas que quieren hablar contigo. Estn abajo.

Lo que me faltaba. Me levant de la cama, deslizndome por las sbanas. Mi madre puso su aspecto de nia lastimada, pero no quise abrazarle. Baj y encontr a los dos policas sentados en el sof donde estuve mi padre, que ahora estaba sentado en el enorme puf.

Buenos das, seorita Cristina. Tenemos noticias sobre el sospechoso estrech las manos de los dos. Me sent en un sof pequeo y mi madre se qued parada junto a la ventana, vigilando a los vecinos.

Hemos descubierto que perteneci a un grupo de hackers, dueos de un sitio web ilegal donde ponan a disponibilidad de descargas muchos artculos sin ningn estreno previsto dijo el primer polica. El otro no se le escuch a continuacin.

Con qu nombre? pregunt mi padre.

No hay nombre por ahora. Se hall con el mismo seudnimo que nos describi la seorita: Alfa y Omega.

Y cmo estn seguros de que es l?

Aquel nombre tiene un enlace que lleva a un perfil.

Podemos verlo en la computadora dijo mi padre, indicando al ordenador y haciendo el ademn para levantarse del puf.

No ser necesario, seor. Aquella pgina tiene una cantidad de virus. Y es posible que su computadora se descomponga al entrar a la pgina. Pero le trajimos capturas de la pgina y el perfil.

El segundo polica sac unos papeles de una carpeta.

Segn Telefnica, el servidor de la pgina es totalmente ilegal.

Recib la captura. La portada de la pgina era completamente negra. Las letras verdes y tena una estructura bastante simplona. Estaba encabezada con un ttulo, tambin verde, llamando a la pgina como Warez Peruano. Mir la lista de los colaboradores, todos con seudnimos, y entre ellas estaba el nombre de l. Alfa y Omega.

Este es el perfil del sospechoso.

Cuando me entreg la captura, mi mirada se pos en una cosa: el emoticon. Estaba junto a su seudnimo. Aqu deca que haba iniciado su sesin el sbado 4 de julio, ayer, y era una hora antes que me haba asustado. Eso era una pista.

Al despedirme de los policas, me calm un poco. Me dejaron las capturas, porque ellos tenan otras. Cuando abrieron la puerta, ech un vistazo a la calle y distingu a los vecinos, viendo el carro de polica.

Cuando cerramos la puerta, mi hombro sinti la mano de mam. Mi padre slo se fue a sentar nuevamente en el sof.

Mi madre se qued mirndolo.

Humberto, puedes hacerme un favor?

Qu?

Ee puedes acompaar a Cristina a los parapentes?

Sal de mi ensimismamiento. Mi pap profiri un uh?, expresando un rostro perdido.

Puedes acompaar a tu hija a los parapentes?

Y para qu?

Creo que sera bueno para que se le pase la tensin. Con todo lo que le est pasando

Est bien asinti mi padre.

eso podra

Est bien! Ir con ella en la tarde. Despus del almuerzo.

Y as fue. No s si sonre ante aquella propuesta, pero qued un poco aliviada. El almuerzo fue muy tenso, que apenas pude sentir el sabor del escabeche. Mi padre no levant de la mirada del almuerzo, y slo lo hizo cuando quera algo ms.

Para arruinar la situacin slo falt que sonar mi celular. Ellos me miraron con malos ojos, pero contest. Era Andrea con su voz atiplada, estropeada.

Hola, Cristina.

Ah, hola, Andrea. Recib tu mensaje.

Estaba preocupada. Te cuento que fui a visitar a Emma y Omar

Dios! Cmo estn los dos?

Estn bien. Hubo derrame de sangre de la nariz de Omar, pero estn bien.

Eso me tranquiliza. Cuando fui al hospital en la maana, Omar estaba teniendo una horrible hemorragia por la nariz.

Pobrecito dijo melanclica. Y qu ests haciendo ahora?

Estoy almorzando, despus que vino la polica. Voy a los parapentes para dejar de tensarme.

A los parapentes? Que bueno! Los parapentes

Dijiste algo, Andrea? pregunt intimidada.

Dije qu paus su emocin.

Nada

Qu pasa?

Nada, nada Slo te digo que voy a ir a los parapentes y de ah me voy de nuevo al hospital a visitar a Emma y Omar Bot un suspiro.

Qu te pasa?

Me siento muy mal por ellos. Parece que no fui la vctima, sino ellos. Sal ilesa de todo lo ocurrido.

Por eso quiero que den con l.

Seguro lo harn Cristina No Ellos

Qu dices, Andrea? pregunt impaciente.

Seguro lo harn como tu dicen, Cristina me contest como si yo fuera una sorda. No pasar nada. Ellos lo van a encontrar.

Cristina llam mi mam. Voltee a verla. Ella me dijo susurrando: Ya?

Gracias, amiga. Tengo que irme porque debo terminar el almuerzo, para luego ir a los parapentes.

Bien, bien. Chao, amiga. Te espero en el hospital.

De acuerdo, chao, chao.

Chao.

Contine con el almuerzo. Mi madre me miraba con mala cara. No import eso. Al menos alguien de mis amigos me llam y no me sent tan encerrada en este cuidado.

Al terminar el almuerzo, fui a ducharme. Me coloqu la ropa ms adecuada y baj al encuentro de mi padre, que estaba en la puerta barnizada.

Ahorita regresamos, Asuncin.

Tengan cuidado, por favor.

Salimos de la casa, subimos al Silverado y fuimos en direccin a los parapentes. Recorrimos a lo largo de Porta y salimos hacia la costa. No hablamos en todo el trayecto. Pasamos por un puente y el Parque del Amor y llegamos a la zona de los parapentes. Estacionamos el carro en una playa y descendimos de ella.

En ese momento, un parapente se alzaba del precipicio con su piloto y su pasajero, contrastndose con el cielo plomizo. Y haba otro a la distancia. En ese momento, el viento se le senta fro y fuerte, agitando mi pelo largo y castao. No tena fro, solo estaba ansiosa de subirme a ella. Pareca que mam tena razn: me calm un poco la tensin.

Pap pag y pidi un boleto. Haba muchos profesionales con sus parapentes, agitndolos al ritmo del viento, probndolos. En eso, mi mente femenina, se centr en uno de ellos. Era alto, fornido, pelo color miel y un increble rostro. Y para hacerlo ms increble, me estaba mirando. Mord mi labio inferior de pura picarda.

l estaba sin clientela y era el nico que quedaba. Todos los dems estaban flotando en el aire. Un seor nos gui, camin junto a mi padre por una entrada y llegamos al despejado precipicio, con csped.

Esprame un ratito, seorita Por suerte ma, llam al chico. T, ven Lleva a la muchacha a un paseo.

De acuerdo. Bien Hola me salud. Tena una voz hermosa, que me son muy familiar.

Cuidado, hija

Ven, te voy a colocar el chaleco y el casco me indic l. Sus ojos era asombrosamente color caramelo, claros y seductores. Ponte aqu.

Con sus manos, me coloc el chaleco y conect con los mosquetones al plegador, que era una mezcla de rojo y amarillo. Puso una mochila con paracadas de emergencia sobre mi espalda. l se arregl los implementos que tena y nos colocamos sobre el arns del parapente.

l primero se sent. Luego lo hice. Una segunda persona, hizo el arreglo, mientras el plegador ya se haba elevado, rgido y enorme. Un ligero vientecillo la destempl, pero no cedi.

Lista? pregunt.

Asent, con el viento agitando mi pelo sobrante que sala bajo el casco.

Bien, vamos

Se puso mirando el litoral limeo. Yo tambin lo hice. El mar se le vea pequeo y, a su vez, maravilloso. Y cuando l corri (empujado por alguien ms), y avanzamos hacia el precipicio.

Lanc un gemido, cuando mis pies tocaron vaco. Mir abajo y observ la carretera, con los carritos como hormiguitas atlticas. Sent que mi visin pareca como una cmara en un solo ngulo.

El parapente dio un giro, y al costado de nosotros estaba el precipicio, con mi padre y las dems teniendo la apariencia de unos muequitos. Nos distanciamos un poco, hacia el norte, con los otros parapentes pasendose por los aires.

Te gusta? me pregunt l.

Es maravilloso Jams he visto la costa sobrevolando sobre ella

Qu bien dejo orse. El silbante sonido y los ruidos de nuestras ropas al chocar con el aire no dejaban or bien.

Y seguamos as, sobrevolando. Giramos y regresamos hacia el precipicio, momento por el cual salude a mi pap, que por fortuna me salud. Giramos nuevamente y fuimos otra vez hacia el sur, con una vista espectacular. Quera quedarme todo el tiempo, ah, volando con el parapente, con la compaa del chico. Este despej mi mente y mir con una esperanza, teniendo la fe que Emma y Omar se recuperaran muy pronto. Mir a los dems parapentes y solo haba uno que poda ver, muy atrs de nosotros.

Ja, no importa. Solamente quera sentir el aire en mis mejillas por un tiempo ms. Hubo una turbulencia pero no me preocup. Estaba con l y me senta confortable.

Te estuve esperando

Cmo dices? profer yo, con mi tono ensimismado.

Te estuve esperando, Cristina.

Me estuviste esperando? Cmo sabes? No entiendo.

Los parapentes Una electricidad surc mi cuerpo. Me quede anonadada.

Quin eres? levant el rostro para verlo.

Baja la cabeza espet, mientras senta algo punzante en mi espalda. Gem. Si gritas, te juro que te atravieso con este cuchillo.

Tu? Eres? Alfa y Omega?

En carne y hueso, cario Sent su mano deslizarse por mi cintura, bajo ella.

Mi cuerpo tembl.

Por favor, no hagas nada dije suplicante.

No te preocupes dijo l, haciendo un sonido deleitoso. No te har dao. Slo quiero ocuparme de algo contigo.

No, por favor.

Su mano vol hacia mi cara, con un trapo. Se peg a mi rostro y aspir, desesperada. Mi cuerpo se sinti dbil en ese momento, viendo el mar aullando, desvanecindose. Mis prpados cayeron pesados y sent caer en un tnel.

La tena en mis manos. Suavecita y calientita para la noche. Estaba tumbado en su asiento, con su cuerpo desparramado, sin dar movimientos. Agarr el GPS y el equipo de radio, y los lanc a la carretera. Desaparecieron de vista al instante. Manipul el parapente, mientras pas mi mano por su espalda hasta llegar abajo. Este da hice mal. Me dej ver, igual que mis productos. Pero esta fue escurridiza. S. Me la gan de todos modos.

Manipul el parapente, en direccin al lugar que pasara la mejor noche con ella.

ALFA Y OMEGA

Estado: Ocupado

Domingo 05/07/09 3:25 p.m.

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Escrito por

Paco Bardales

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Publicado en

Diario de IQT

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