el blindaje continúa en el Congreso

Vuelve el Sepa

Publicado: 2009-07-29

En su mensaje anual de Fiestas Patrias, a pesar de toda la expectativa generada por acontecimientos recientes, el presidente Alan García ignoró una vez más a la Amazonía. Con concha, pana y elegancia, se desdibujo en su discurso cualquier atisbo de política de estado para los amazónicos (incluso la oportunidad de reconciliarse con nuestra gran región).

La única mención que podría llamarse subsidiaria del mensaje fue la construcción de una colonia penal en la selva para albergar a condenados por actos de corrupción. Aunque García había señalado que ya se estaba construyendo, su ministro de Justicia, Aurelio Pastor, se apuró en desmentirlo, en el sentido que es una propuesta que se espera tener lista para julio del próximo año.

Irónicamente, la propuesta de reestablecer una colonia penal para reos por corrupción fue una promesa electoral de Ollanta Humala, que ahora el APRA parece haber tomado como propia.

La reapertura de algo que podría ser el Sepa, legendaria colonia penal abierta en 1951 en el distrito de Sepahua, provincia de Villa Atalaya, a orillas del río Urubamba, en la región Cusco, ha sido catalogada como "antitécnica" por el ex director del INPE, Wilfredo Pedraza. 

Una muy sabrosa crónica escrita por Segundo Serrato para la revista Quinto Poder da cuenta de los años del Sepa y un ralato del ex parlamentario izqueridsta Genaro Ledesma, quien recuerda las anécdotas e inconveniencias de volver a un sistema penal tan arcaico como improductivo:

"El Sepa era como el paciente que se retuerce de dolor y que gime por las noches en espera de medicinas, mientras los gallinazos y otras aves de rapiña y carroñeras rondaban por el cementerio esperando que los muertos se levantaran".

"Por eso vivíamos en grupos durmiendo con un ojo abierto pues el perro de la selva, como se conoce a la serpiente shushupe, arañas mortales y otras alimañas, llegaban para hacer de las suyas sin estar invitadas a la fiesta".

Cuando Ledesma llegó por primera vez, en 1963, al Sepa, el penal maldito ya tenía 13 años de creado. Sus compañeros de celda, fueron, entre otros, el desaparecido alcalde de Lima Alfonso Barrantes Lingán, el extinto líder comunista Jorge del Prado, Cesar Caravedo, Cesar Rojas Huaroto, entre otros. Pero El Sepa albergó en su peor momento más de 500 presos, la mayoría políticos. Entre ellos el ex senador Carlos Malpica Silva- Santisteban, el periodista trotskista Ismael Frías Torrico, el guerrillero Juan Pablo Chang Navarro-Lévano. También los médicos Hugo Pesce y Olinto Vesco, quienes operaron del apéndice a uno de sus camaradas de celda con una hoja de afeitar y con aguja e hilo, salvándole la vida.

Otro inquilino fue el famoso periodista Ernesto More, el líder político Ángel Castro Lavarello, el veterano comunista José Sotomoyor Pérez, el abogado Carlos Ferdinand Cuadros, el historiador y educador Carlos Núñez Anavitarte, el capitán de navío Eduardo Villa Salcedo, que llegaría a ser viceministro de Industria en el gobierno del general Juan Velasco Alvarado; los dirigentes obreros Emiliano Huamantica y Pascual Montaño. Otro sindicalista, Antonio Medrano, fue engullido por una boa en la intrincada selva, entre muchos otros, como Pablo Miota.

En otra ocasión, Ledesma y otros dos presos comunes fueron a contemplar el ocaso a orillas del río El Sepa, cuando de pronto de un tronco que navegaba sin rumbo, emergió una enorme shushupe hacia el grupo en un salto que los dejó con la boca abierta. Fue uno de ellos que cuchillo en mano tuvo que batirse a duelo con el reptil venenoso por media hora cortándole primero el rabo y luego la cabeza. Rememora también aquella acción irracional del jefe policial, que a machetazo limpio cortó los dos brazos de un preso muerto al que sus colegas querían enterrar excepcionalmente en un cajón angosto. Desde ese momento todo aquel que perdía la vida era envuelto en hojas de plátano y enterrado en el cerro que se retorcía de dolor cada vez que le entregaban un cadáver.

Al recordar estas trágicas, increíbles historias, Ledesma Izquieta considera que abrir nuevamente El Sepa para encarcelar políticos o funcionarios ladronzuelos, no vale la pena."


Escrito por

Paco Bardales

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Publicado en

Diario de IQT

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