El 2011 y la cultura amazónica

Hace un año la guía Lonely Planet consideró a la ciudad de Iquitos como uno de los destinos más importantes a nivel mundial que se debían visitar. Uno de sus principales puntos de referencia era el alucinante dinamismo cultural que se había logrado articular, muchos más allá incluso del patrocinio oficial.

En verdad, la situación no ha cambiado mucho. Usualmente nuestras autoridades no consideran al área cultural como un espacio respetable y además como un motor de cambio, no solo espiritual, sino también económico. Salvo algunas iniciativas muy concretas, en algunas direcciones regionales (las cuales incluso se logran más allá del apoyo efectivo del Ministerio de Cultura, como el caso de la dirección de Loreto liderada por Rolando Riva) o proyectos que han empezado con bastante entusiasmo (como el proyecto cultural de San Martín), poco se ha avanzado en este aspecto, a pesar de ser un año importante por hechos como la declaratoria de la Amazonía como maravilla natural del mundo.

Por otro lado, aún no se ha logrado articular el apoyo a las manifestaciones culturales de algunos pueblos indígenas. Tampoco se ha priorizado en los gobiernos regionales una partida concreta y definida para el sector, que no sea manoseada por actividades ajenas o clientelismo. Además, en algunos lugares, el nivel de desidia para escoger funcionarios es alarmante y no se han logrado solucionar problemas como el de la Biblioteca Amazónica de Iquitos, segunda en su género a nivel internacional.

Sin embargo, una vez más, son los colectivos, los grupos de jóvenes, los artistas individuales quienes motivan a que se genere un mecanismo de producción y consumo de actividades culturales. A veces con cierto auspicio, pero la más de las veces con sus propias gestiones o esfuerzos, han logrado armar una oferta a nivel local, nacional o internacional.

Uno de los más importantes acontecimientos en ese sentido fue una nueva edición de la mega exposición Poder Verde, en el Centro Cultural de España de Lima, curada por Christian Bendayán. En esta oportunidad se logró una masiva asistencia,  que se replicó nuevamente en Iquitos, además de la oportunidad de ver obras de artistas como Lu.Cu.ma., Jorge "Ashuco" Araujo o Lewis Sakiray. Una de las ventajas adicionales de Poder Verde fue la generación de mesas redondas, conversatorios, proyecciones y conciertos sobre Amazonía.

Bendayán, además, expuso en diversas salas, teniendo éxito en lugares como la Bienal de Curitiba (Brasil). Demás está decir que una de las obras públicas más interesantes que expuso en este año fue el gran mural del Aeropuerto Francisco Secada de Iquitos.

Los artistas amazónicos de origen indígena han tenido un gran año. Rember Yahuarcani expuso en Lima y el extranjero, además se ha convertido en un referente. Además, presentó en la sala de la Cancillería, a dúo con su padre Rember Yahuarcani, la muy interesante expo “Rafué, padre del conocimiento”. Por su parte, el talentoso Brus Rubio Churay ha consolidado su prestigio al ganar el segundo premio del concurso Pasaporte para un Artista, organizado por la Embajada de Francia en Perú. Además, Martha López, matrona del clan aymenu de Pevas, fue condecorada con las Palmas Magisteriales por la Derrama Magisterial, relievando la tradición oral de los ciudadanos bora y huitoto.

Gino Ceccarelli también ha logrado tener un espacio este año. Luego de haber presentado con éxito en Iquitos el libro catálogo de su obra, este año tuvo una exposición muy comentada en la UNI y fue el curador de la gran exposición Arte Amazónica, presentada en el Centro Cultural Ricardo Palma de Miraflores.

Este año en el campo literario se pudo reiterar el esfuerzo de Tierra Nueva por generar espacios de presentación de autores en la Amazonía, además de editar libros de primer nivel. Entre lo más destacado que ha publicado Tierra Nueva el 2011, destacan “El búho de Queen Gardens Street” de Miguel Donayre y el extraordinario poemario “Animal del lenguaje” de Carlos Reyes, una de los obras más sólidas y valiosas que se han producido por estos lares en mucho tiempo. El CETA, por su parte presentó el libro “Yakumama” de Juan Carlos Galeano. Una peculiar competencia de improvisación narrativa, llamada “Lucha Libro” se realizó en Iquitos, con peculiar interés entre jóvenes y redes sociales. Además, el semanario Kanatari publicó un número especial dedicado a las artes plásticas amazónicas.

En el plano cinematográfico, nos fue bastante bien, pues Audiovisual Films, productora iquiteña (en la cual he tenido el privilegio de participar como Coordinador General), logró el máximo premio de Conacine por el proyecto “Desaparecer”, que será dirigido por Dorian Fernández. Otra producción liderada por Fernández, “El Último Piso”, logró ganar también un premio en el Festival Internacional La Noche de los Cortos. Ahora, prepara la grabación del largometraje “Cementerio General”. Fernando Valdivia presentó por su parte, “Shipibo, la película de nuestra memoria”, grabada en Ucayali. Producciones de los loretanos Leo Ramírez y Nelson Mori se pudieron ver en festivales nacionales y en breve se estrenará una producción de estudiantes de la UCP, titulada “Una estrella en mi jardín”.

Entre los buenos reconocimientos, destaca el de la moyobambina Albina Ruiz, quien desde el Grupo Ciudad Saludable busca la inclusión social de los recicladores a través de tecnologías alternativas en el manejo de residuos. Ella fue  galardonada con el importante premio Albert Medal de la Sociedad de las Artes de Londres y el Fairness Award en USA, nada menos. Además, fue un año en que el Premio Salwan de Reportaje Periodístico de Pueblos Indígenas ganó amplio espacio, y este año logró tener en el Parque de la Exposición para presentar muestra “La visión transparente de la Amazonía”. Se han hecho presentes también a nivel nacional los diseños de la pucallpina Rosa Avensur, especialista en trabajo con tintes naturales y bordados de inspiración indígena.

Adicionalmente, fue un año en que volvieron Los Wemblers, legendario grupo de cumbia psicodélica amazónica. Los artistas urbanos, sobre todo jóvenes, tuvieron una fuerte presencia. Por ejemplo, en Iquitos se pudo ver toda su creatividad en los Festivales de Belén (que tiene entre sus entusiastas promotoras a Wendy Ramos) y Estamos en la calle, respectivamente. Grupos de hip hop como Familia Nativa (con Carlos Cook y el Frutero); grafiteros como Sose & Boa; bandas rockeras como Chakruna, Baño común, As did the greeks (ex Suicidal Believe), La Pleve, Mapacho, entre otros, permitieron expresar sensibilidades novedosas en la escena local, tradicionalmente cumbiera. Recordar también el buen trabajo de la historieta amazónica, un esfuerzo que ha venido manejando el promotor y artista Jaime Choclote y, desde redes, el buen trazo que tiene las viñetas pucallpina de El Ronsoco Azul.

La labor de difusión cultural ha logrado encontrar espacios a través de la recientemente creada Red Peruana de Periodistas Culturales, que en breve se presentará en Iquitos y se espera también en otras ciudades amazónicas. Se intenta lograr que los consumidores de cultura se conviertan en productores y difusores de información a través de redes sociales.

Como se ve en este apretado resumen (y siempre tirano, porque quedan en el tintero algunas otras importantes manifestaciones y hechos), se sigue armando y creando, se sigue generando y difundiendo cultura amazónica. El 2012 se presenta promisorio.