El robo de la Virgen del Bosque

VIRGEN DEL BOSQUE

El annimo visitador que en 1600 entr a la espesa selva no tena la misin de censar poblaciones, repartir solares entre los indios ni sacar partido de los intereses locales. La rapacera guiaba sus pasos. El obispo de Quito, Lus Lpez, le escogi para que cometiera el delito de robar la venerable figura de la Virgen de las Macas. La citada fue obra de la gracia celestial, de la revelacin divina, pues de simple dibujo se convirti una noche, sin intervencin de mano humana, en una hermosa figura. El testigo del asombroso cambio fue un soldado hispano que se haba cansado de las campaas militares en el reino del Per.

El referido se haba retirado a la maraa buscando sosiego para su afligida alma. El fue el encargado de difundir la buena nueva. En poco tiempo los avecindados por esos lares iniciaron un culto propio que mezclaba logros catlicos y motivos oriundos. Despus le construyeron una ermita con adornos boscosos y ornamentos indgenas. Andando los tiempos, de varias partes, de tantos lugares, acudieron en peregrinacin hombres y mujeres que buscaban confortamiento para sus tribulaciones. O un milagro para sus cuerpos y sus almas. La virgen se volvi famosa en kilmetros a la redonda. A esa creacin popular el citado obispo decidi ponerle las garras.

En cabal y fiel cumplimiento del designio delincuencial, el visitador de marras esper oculto en el boscaje que no hubiera ningn fiel cerca o en los alrededores a la ermita. Y se zamp la figura venerable. Iba en camino a Quito, cuando los adeptos de la Seora se dieron cuenta del despojo. Entonces emprendieron la persecucin, pero por ms esfuerzos que hicieron no lograron dar con el visitador que iba como el cuerpo que conduce el diablo. En la ciudad de Quito, como un triunfo del saqueo, la virgen fue paseada en procesin.

Despus fue depositada en un lujoso tabernculo para la admiracin de unos cuantos. Pero no se qued all por mucho tiempo Fue trasladada a un convento de monjas de Riobamba, donde fue puesta sobre un lienzo y un marco que la embellecieron an ms. Los fieles, comandados por el soldado hispano, trataron de recuperar la figura con ruegos y razones. Al no conseguir nada iniciaron un juicio en la audiencia de Quito y en el Tribunal Eclesistico de Lima. Ignoramos el veredicto de los seores del jurado. Pero la virgen del bosque no volvi a la maraa.

En brazos o en hombros del visitador de marras la virgen abandono su lar querido, su sitio primigenio. Abandon a sus adeptos del campo popular y pas a soportar la gula del oficialismo religioso de ese tiempo. Alejada de la fe sincera de los excluidos qu debi pensar ella del obispo, de los cardenales y de los purpurados. Qu sinti esa virgen cautiva de la clereca sin escrpulos de los que dirigan los destinos de la iglesia colonial? Cul fue el evangelio del religioso Luis Lpez y de sus compinches que se arrejuntaron para robar un don del cielo que era propiedad y uso de los moradores excluidos de la maraa?